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Grupos de Combatientes Populares

Mientras el sistema sea terrorista, siempre seremos subversivos

ECUADOR

Caso Isaias: LOS JUECES TIENEN PRECIO, PERO NO VERGÜENZA

La gran mayoría de los ecuatorianos, por no decir la totalidad, no cree en la administración de justicia de nuestro país. La desconfianza en la justicia es generalizada y el consenso es absoluto cuando se trata de calificar como corrompida a las siempre malas actuaciones de los jueces que deben, por orden de la Constitución y la ley: “administrar justicia”.

 

Todo el mundo coincide en que esta justicia es solo para los “de poncho”, es decir, aplicada para los humildes, cualquiera sea su condición y que por faltas menores purgan años en las cárceles; mientras que los poderosos delincuentes de “cuello blanco”, aquellos que utilizan el aparato estatal para perfeccionar sus delitos económicos y financieros, salen siempre bien librados por la acción de jueces, fiscales y demás funcionarios del gobierno.

 

Los banqueros atracadores, los empresarios tramposos y los altos funcionarios de todos los gobiernos servidores de la burguesía, desde sus escritorios han utilizado la corrupción en todas sus formas para malversar los dineros públicos, aumentando sus ganancias ilícitas. Son éstos los responsables directos de la pobreza y el desempleo, de la ruina y el atraso del Ecuador.

 

Solo para nombrar un acontecimiento, nos preguntamos que ha ocurrido con los responsables de los grandes escándalos financieros del 98 y 99: como el salvataje y atraco bancario, las insolvencias fraudulentas de empresarios vinculados con los banqueros, las quiebras punibles de los bancos, los corrompidos funcionarios de todas las instituciones públicas que con especial astucia permitieron los atracos y encubrieron a los responsables. Podemos decir que todos estos personajes están aún libres por obra y gracia de los mismos funcionarios que les sirvieron en el cometimiento del delito.

 

El reciente fallo de la Sala de Conjueces de la Corte Nacional de Justicia por el caso Filanbanco, demuestra que los jueces son los principales responsables de la impunidad y la corrupción en el Ecuador, que dejan en el olvido los delitos bajo el slogan de “cosa juzgada”, y que por defender privilegios propios y ajenos están protegidos por el entramado político y mafioso de la institucionalidad capitalista.

 

Con una inmoralidad más que evidenciada, los Conjueces de la que deberíamos llamar “Corte Nacional de la Injusticia”, nos imparten justicia pagando su permanencia con un fallo que favorece a los banqueros y que les permitiría volver por el “vuelto”, después de haber atracado los fondos del Estado y de miles de depositantes.

 

Así se pretende perdonar a los delincuentes ISAIAS, cuando es comprobado que con la quiebra fraudulenta del Filanbanco, además de llevarse la plata de los depositantes, se llevaron 424 millones de dólares del Banco Central, para utilizarlo inescrupulosamente, no en devolver la plata a los depositantes, sino en sus empresas para sumar más ganancias por encima de la pobreza y el lamento popular.

 

Hoy que se analiza los tres años de “revolución ciudadana”, vemos que no ha cambiado nada; la justicia sigue lenta y servil, la AGD se cerró y no hizo nada, las instituciones encargadas del “control” y otras de “administrar justicia” han fallado en favor de los banqueros corruptos. Todos estos señores que ostentan altos cargos, saben como actuar cuando de plata se trata porque utilizan las hábiles maniobras de la deshonestidad, haciendo prevalecer los derechos de los banqueros antes que de los hombres y mujeres del pueblo que trabajan, de los jubilados y depositantes que fueron despojados de sus magros ahorros.

 

Pero así mismo cuando salta el escándalo de corrupción, estos funcionarios guardan respetuoso silencio en relación a los atropellos del poder judicial, los pocos que hablan apenas critican las aberraciones jurídicas cometidas por los jueces que, ante todo son “bien pagados”. Mientras tanto, el Fiscal no ha apelado a medidas punitivas y más bien, en vez de investigar los delitos cometidos, encubre un crimen público. Esto se explica porque las acciones de jueces y fiscales están bien tarifadas.

 

Esta cloaca de instituciones y funcionarios esta debidamente comprobada por nuestro pueblo que, desde que visita una Comisaría, Juzgado, Tribunal, Corte o Fiscalía, comprueba que solo defienden privilegios dinerarios, por eso se dice que los jueces tienen precio, pero no vergüenza. Este torrente de atropellos contra nuestro pueblo, despierta la rebeldía popular y al mismo tiempo la conciencia de que el atrasado sistema capitalista es el causante de la corrupción y demás lacras sociales y, que solo con la revolución social se puede enterrar este sistema de oprobios e injusticias.

Desde el Corazón del Pueblo.

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